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07 Feb
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Mi hermana Cilia Flores

Mi hermana Cilia Flores 

A un mes del secuestro del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama Cilia Flores, el fiscal general Tarek William Saab rinde homenaje a una «brillante mujer de Estado» con quien forjó décadas de lucha y amistad.

Conocí a la primera dama Dra. Cilia Flores a principios de la década de los años noventa en un pasillo del Cuartel San Carlos, en razón de que su hermano Demetrio Flores estaba detenido en ese lugar por los sucesos del 27 de noviembre.

Yo tenía defendidos allí, en el Cuartel San Carlos, entre ellos al excomandante guerrillero Douglas Bravo, al mayor del Ejército Edgar Lugo López (quien participó en la rebelión del 27 de noviembre) y a otros militares detenidos por el 4 de febrero.

En el pasillo de ese centro de reclusión conversamos sobre los derechos humanos y las luchas de la época. Desde el primer momento pude ver que era una mujer inteligente, serena y de mucho carácter. Así nació una amistad forjada en nuestra vinculación con las rebeliones del 4 de febrero y el 27 de noviembre.

Ambos formábamos parte de un pequeño grupo de abogados que defendía a los protagonistas de esas rebeliones.

Al momento de darse la libertad de todos ellos, en 1994, nuestra amistad se estrechó y a ella se sumó el presidente Nicolás Maduro, quien emprendía las luchas de aquella época. A partir de ese año los tres nos reuníamos con frecuencia para compartir, comer, tomar un café y discutir sobre nuestras luchas. Se forjó entre nosotros una hermandad profunda y sincera, nacida del afecto y del compromiso revolucionario.

A partir de esa década se fue afianzando y creciendo la figura del comandante Chávez, quien ya libre organiza el MBR-200 y recorre varias veces toda Venezuela. Paralelamente, mi relación con Cilia y Nicolás siguió afianzándose, hasta tal punto que me tocó ser su abogado en al menos tres oportunidades donde los llevaron arbitrariamente detenidos sin razón jurídica.

Era recurrente la acción represiva de la Disip contra ellos y otros líderes de la revolución bolivariana, particularmente durante los años 1995 y 1996.

Con el lanzamiento de la candidatura presidencial de Hugo Chávez en 1997, la persecución disminuyó. La relación entre Cilia, Nicolás y yo se hizo aún más estrecha, porque los tres fuimos candidatos a diputados para el Congreso de la República en noviembre de 1998.

Cilia se destacaba por ser una persona serena, fuertey con mucho criterio político y estratégico. Los tres fuimos electos y compartimos en el último Congreso bicameral electo en 1998. Fuimos juntos a pedir nuestras credenciales y luego seríamos compañeros en la bancada parlamentaria de aquel extinto Congreso, posteriormente en la Asamblea Constituyente y luego en la primera Asamblea Nacional unicameral, electa en el 2000.

Recuerdo que en 1999, durante la Constituyente, el presidente Chávez nos pidió a ella y a mí que le presentáramos ideas sobre la reforma judicial. Hicimos un documento a cuatro manos.

Con la experiencia política ganada, el liderazgo de Cilia maduró aceleradamente y se consolidó como una de las principales líderes del Movimiento Quinta República a nivel nacional, por su profesionalismo y compromiso.

Desde el parlamento trabajamos juntos en favor de la estabilidad del proyecto de consolidación de la democracia participativa y protagónica y de la revolución venezolana. Allí Cilia destacaba en los debates, las reuniones y en su capacidad organizativa que combinaba todos los perfiles.

Durante los hechos del 11 de abril de 2002, en la medianoche, tras las horas aciagas del golpe de Estado contra Chávez, estuvimos juntos los tres escondidos: Cilia, Nicolás y yo. Pero luego de unas horas decidí regresar a mi casa con mis hijos. Cilia me dijo proféticamente que no lo hiciera, que me iban a detener. Así ocurrió el mediodía del 12 de abril.

En 2004 fui electo gobernador de Anzoátegui. Nicolás y Cilia siguieron en el parlamento; luego Nicolás fue canciller y Cilia, procuradora general de la República. Pero siempre seguíamos en contacto.

Los acompañé en las honras fúnebres tras el lamentable fallecimiento del presidente Hugo Chávez.

En todos los caminos estuvimos unidos. Cuando fui designado por la Asamblea Nacional como defensor del Pueblo, Nicolás Maduro ya era presidente de la República y Cilia, la primera dama.

En todos esos años vi el crecimiento de la personalidad política y revolucionaria de Cilia hasta convertirse en una brillante mujer de Estado con la responsabilidad de acompañar al presidente Maduro en cada una de sus tareas.

En ella vi una lealtad infinita, entereza, valentía y seguridad en los momentos más difíciles.

Cilia ha destacado siempre por ser una persona formada, blindada ideológicamente, una mujer muy sensible, una gran madre y también una dulce abuela adoradora de sus nietos.

Una mujer excepcional, de las que ya casi no existen, y a quien he tenido el placer de conocer desde los inicios de la Revolución Bolivariana. La he visto en estos años tan difíciles demostrar su capacidad de análisis, su equilibrio, su entereza y su admirable lealtad.

Estuve compartiendo personalmente con Nicolás y Cilia el 14 de diciembre de 2025. Cenamos y tuvimos una larga conversación llena de buena energía: hablamos de música, de la vida, en un ambiente de buen humor. Para mí el buen humor de Cilia y Nicolás es inolvidable; siempre había algo de qué reír y motivos para sentirnos alegres.

Por eso estamos haciendo todo el esfuerzo por lograr la libertad inmediata de ambos, sin condiciones.

Ese es nuestro compromiso y juro que lo vamos a lograr.

Tarek William Saab
Caracas, 3 de febrero de 2026

Fuente: https://www.telesurtv.net/mi-hermana-cilia-flores-venezuela/

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03 Feb
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En defensa de Cuba: Se levantan los pueblos

En defensa de Cuba: Se levantan los pueblos

SAO PAULO, Brasil. Un fantasma recorre las redes sociales y tensa la ya de por sí grave situación mundial: el de una posible agresión imperialista estadounidense a la isla revolucionaria y socialista que no se rinde, situada a apenas 90 millas de las costas del imperio.

Algunos dicen, y tienen parte de razón, que no es nada nuevo, que esa amenaza pende sobra Cuba desde enero de 1959, cuando el pueblo armado, bajo la dirección del Movimiento 26 de Julio y de Fidel, osó derrocar a una dictadura asesina y corrupta, como la de Fulgencio Batista, apoyada y armada por los Estados Unidos.

Pero esta amenaza tiene características inéditas. Hoy los Estados Unidos, una superpotencia mundial con un presupuesto militar para el presente año de $901,000 millones de dólares, acaba de proclamar a la isla vecina, según el decreto recién firmado por el presidente Donald Trump, como “una amenaza inusual y extraordinaria para su seguridad nacional”, lo que “justifica” el establecimiento de un bloqueo total. Y eso es de una extrema gravedad y peligro.

Los Estados Unidos han bloqueado navalmente a la isla en dos ocasiones anteriores: en 1898, durante la Guerra Hispano-cubano-americana y en 1962, durante la llamada Crisis de los Misiles o Crisis de Octubre. En ambas ocasiones, la decisión estuvo relacionada con una guerra en curso, o una conflagración inminente. Nada que ver con el bloqueo actual.

Antes de la firma de este decreto amenazante, Cuba se hallaba afectada por una profunda crisis económica, en la que una buena parte de responsabilidad recae sobre el bloqueo norteamericano, establecido en 1960 y que ha ido apretando con leyes adicionales como la Ley Torricelli y la Helm-Burton, que proyectan sus medidas represivas, ilegales e inmorales sobre terceros países, desmintiendo que se trata de un problema bilateral.

Recordemos cuando la pandemia de Covid-19, que Cuba intentó comprar balones de oxígeno en República Dominicana, con el objetivo de salvar vidas humanas y le fue negado por varias empresas, algunas de ellas dominicanas, temerosas de ser castigadas por el gobierno norteamericano. Lo mismo ocurre con inversores, bancos, navieras y empresas de todo el mundo.

La pregunta elemental que se desprende de un cerco de más de 66 años contra la economía de un país pequeño y sin grandes recursos económicos, con el cual no se está formalmente en guerra, es la siguiente:

¿Puede esa anómala situación, que se prolonga por más de seis décadas, no repercutir en la economía y el nivel de vida de los cubanos, en sus planes de desarrollo y en la cotidianeidad de su pueblo?

Pero, entre a las redes sociales o a los noticieros de los grandes medios corporativos del poder capitalista mundial y verá, con asombro e indignación, que se achacan los efectos del bloqueo en Cuba, no al verdugo, sino a la víctima; no al imperialismo agresor y genocida, sino a quienes sufren esas políticas. El culpable es el gobierno cubano, según estas bocinas imperiales y el rebaño de ignorantes que sin saber nada de la historia de Cuba se atreven a aplaudir, como focas amaestradas, todo lo que creen debilita a la Revolución.

Si falla la generación de energía por falta de petróleo, te dirán que el gobierno cubano trafica con el petróleo que adquiere y que los millones que genera esa operación van a parar a cuentas secretas de los “jerarcas socialistas”. ¿Pruebas de ello? Ninguna, no hacen falta en un mundo de Fake News, post verdad, pancismo y cobardía.

Nunca te dirán, por ejemplo, que el decreto de Trump sanciona a todo país que venda petróleo a Cuba, y que ha interceptado en alta mar, de manera piratesca, buques petroleros que llevaban el combustible necesario para garantizar la vida, la salud y la educación de los cubanos.

Lo más vergonzoso del caso no es que los imperialistas y sus bocinas mientan porque la mentira es inherente a su naturaleza y siempre han mentido. Recuerden que, para “justificar” la invasión norteamericana de 1965, a República Dominicana, se propaló a los cuatro vientos que en el parque Colón “los constitucionalistas fusilaban a curas y monjas”. Recordemos que esa invasión, apuntalada por esas mentiras, costó la vida a más de 300,000 dominicanos, la mayoría civiles.

Lo más preocupante es que personas sin criterio, sin información, ignorantes de la historia, alérgicos a la verdad y a la solidaridad, de alma genuflexa ante el fuerte, apoyen esas mentiras, las compartan y traten de imponerlas a los demás, sin el menor escrúpulo. Y como mismo arremeten contra la Revolución cubana, arremeten contra los países que la apoyan solidariamente, y no la agreden.

No son China, ni Rusia los que bloquean y tratan de matar por hambre y enfermedades a un pueblo digno y hermano, como el cubano: es Estados Unidos.

No son China ni Rusia los que tienen bases militares encubiertas en suelo dominicano, ni atraen peligros innecesarios para nuestra nación ni apoyan las campañas militares agresivas del imperialismo: es Estados Unidos.

No son China ni Rusia los que apoyaron, amamantaron, armaron y protegieron a los tiranos en nuestro hemisferio, como fueron los casos de Pérez Jiménez, Anastasio Somoza, Fulgencio Batista, Alfredo Stroessner, Rafael Leónidas Trujillo, Francois Duvalier, Augusto Pinochet y la junta militar argentina: fueron los Estados Unidos.

No fueron China ni Rusia los que apoyaron el golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963 contra el primer presidente democrático dominicano, Juan Bosch, o el del 11 de septiembre de 1973 contra el presidente chileno Salvador Allende: fueron los Estados Unidos.

No fueron empresas chinas ni rusas las que explotaron las riquezas de nuestros países y depredaron el medio ambiente; las que crearon latifundios y hambrearon por décadas a nuestros ciudadanos: fueron empresas norteamericanas.

Ni chinos ni rusos enseñaron a los militares latinoamericanos a torturar en la Escuela de las Américas, de Panamá; ni cómo dar golpes de Estado; cómo desaparecer oponentes; cómo implementar el Plan Condor: fueron torturadores norteamericanos, como Dan Mitrione.

Es por eso que cuando los pueblos latinoamericanos y caribeños se levanten en defensa de Cuba agredida, como ya lo están haciendo, comprenda que la lucha no es solo por la isla heroica, de patria o muerte, sino también contra las mentiras y las campañas sucias del imperio y sus corifeos viles; contra las justificaciones al imperialismo; contra los cipayos que, de espaldas a sus patrias y a la verdad, se venden por los treinta dineros de la infamia, y cumplen la misión de encadenarnos a un sistema decadente, que está hundiéndose cada día, bajo la presidencia de Trump, en el descrédito y la ignominia.

Los pueblos de Nuestra América y del resto del mundo están y estarán siempre con Cuba, socialista y revolucionaria, la de Martí, el Che y Fidel, hasta la última gota de sangre, hasta el fin de los tiempos.

Fuente: El Motín

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03 Feb
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LOS 32 Y EL PASO DE LAS “TERMOPILAS” EN CARACAS

LOS 32 Y EL PASO DE LAS “TERMOPILAS” EN CARACAS

Lo que no se contó de los 32: una defensa que cambió los cálculos del imperio.

Por Las Cosas de Fernanda.

En los últimos días, las redes han circulado versiones apresuradas, casi cinematográficas, sobre lo ocurrido en Venezuela: helicópteros sobrevolando sin resistencia, fuerzas especiales entrando como si estuvieran en una maniobra de entrenamiento, y un operativo “limpio” que duró apenas 40 minutos. Todo muy ordenado.

Demasiado. Como si la historia pudiera contarse solo con los datos que convienen a quien la narra.

Pero hay otra versión. No la de los triunfalistas, sino la de quienes estuvieron allí, la de quienes dispararon hasta quedarse sin balas, la de quienes sabían que no saldrían vivos… y aun así no retrocedieron. Treinta y dos cubanos. No treinta y dos estadísticas. Treinta y dos vidas que, en aproximadamente una hora, lograron algo que ningún discurso diplomático ha conseguido en años: hacer titubear a la maquinaria más letal del planeta.

La farsa del “operativo perfecto”.

Al principio, todo parecía seguir el libreto habitual: interferencia electrónica, superioridad aérea absoluta, fuerzas élite altamente entrenadas. Un guion pulido en Irak, Afganistán, Libia. Pero esta vez, algo falló. No técnicamente —eso lo controlan—, sino humanamente. Porque detrás de cada trinchera no había mercenarios asustados, sino hombres con una disciplina forjada en décadas de bloqueo, escasez y resistencia cotidiana. Y eso, resulta, no se neutraliza con drones. En un tiroteo de combatientes “duros”, según Trump, es ilógico que sus balas no mordieran.

Dos días después del operativo, funcionarios estadounidenses ya no hablaban de “paseo táctico”. Pete Hegseth, desde la cubierta del “USS John F. Kennedy”, admitió a CBS News que sus fuerzas fueron recibidas con “fuego intenso”. Stephen Miller, en CNN, reconoció con sequedad: “Hubo mucha muerte en el otro lado. Muchos cubanos murieron ayer tratando de protegerlo”.

Nótese la palabra: “murieron”. No “fueron eliminados”, no “neutralizados”. Murieron. Con nombre, con rostro, con historia. Y con una determinación que alteró el curso de lo que debía ser una operación relámpago.

El choque que sacudió la doctrina.

Para las fuerzas Delta, acostumbradas a dominar cualquier campo de batalla con tecnología y sigilo, encontrarse con una resistencia tan férrea —y tan humana— generó una fisura profunda. No fue solo una sorpresa táctica; fue una crisis de sentido.

Primero, porque su ventaja tecnológica, por primera vez en mucho tiempo, no bastó. Segundo, porque se toparon con un enemigo que no buscaba ganar, sino resistir el tiempo suficiente para que el mundo viera lo que estaba pasando. Tercero, porque descubrieron que, frente a cierta clase de coraje, ni los satélites ni los misiles te garantizan la victoria.

Ese enfrentamiento no dejó solo bajas físicas. Dejó heridas psicológicas en quienes creían invencibles. Y cuando un operador de élite empieza a dudar de su propia invulnerabilidad, todo el sistema de planificación militar tiembla. Por eso lo cambiaron para estudiar, el combate cercano.

Las consecuencias que nadie quiere nombrar.

A partir de ese día, cualquier plan contra Cuba —o contra cualquier país que pueda contar con defensores de ese calibre— tendrá que replantearse radicalmente.

Ya no bastará con enviar un grupo de asalto selecto. Ahora, los estrategas tendrán que asumir que “cada puesto de guardia, cada cuadra, cada edificio gubernamental podría convertirse en una trinchera de 32”. Eso obliga a multiplicar por diez, quizás por cien, los recursos necesarios. Y eso, en términos militares, significa pasar de una “intervención quirúrgica” a una guerra urbana total.

Peor aún para Washington: ya no podrán venderla como una operación limpia, rápida, sin costos políticos. Porque ahora saben que, incluso si ganan, perderán soldados. Y en la era de las redes sociales y la opinión pública volátil, “una sola imagen de un marine o soldado americano arrastrando a un compañero muerto en La Habana o cualquier pueblito de Cuba, puede costar más que mil derrotas diplomáticas.

Por eso, tras este episodio, es probable que el Pentágono, Trump y los Imperialistas de siempre, redoble su apuesta por el asfixia económica, la subversión mediática, el sabotaje logístico. Porque, francamente, ya no están seguros de poder ganar una guerra de verdad.

Más allá del mito: la lección colectiva.

No se trata aquí de glorificar la muerte, ni de alimentar un culto al martirio. Se trata de reconocer que “la verdadera disuasión no está en los misiles, sino en la voluntad colectiva de defender lo que se tiene” que es la Paz, aunque tengamos miles de carencias. Los 32 no eran superhombres. Eran hombres comunes que entendieron, en un instante crucial, que su presencia allí no era solo por Maduro, ni por Venezuela, sino por la idea de que algunos pueblos no se rinden fácilmente.

Y esa idea, simple y poderosa, es la que ahora pesa en cada sala de guerra de Estados Unidos. No como amenaza, sino como advertencia: “no todos los territorios se conquistan con bombas. Algunos se defienden con dignidad”.

Este legado no será celebrado en los noticieros internacionales. Pero sí será estudiado —con respeto o con temor— en las academias militares del mundo. Y, sobre todo, será recordado en los barrios, en las plazas, en las conversaciones de quienes saben que, a veces, resistir es la forma más alta de construir la PAZ.

#HastaLaVictoriaSiempre
#Venceremos

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03 Feb
0

Los pueblos se levantan en defensa de Cuba

Los pueblos se levantan en defensa de Cuba

Sao Paulo. Un fantasma recorre las redes sociales y tensa la ya de por sí grave situación mundial: el de una posible agresión imperialista estadounidense a la isla revolucionaria y socialista que no se rinde, situada a apenas 90 millas de las costas del imperio.

Algunos dicen, y tienen parte de razón, que no es nada nuevo, que esa amenaza pende sobra Cuba desde enero de 1959, cuando el pueblo armado, bajo la dirección del Movimiento 26 de Julio y de Fidel, osó derrocar a una dictadura asesina y corrupta, como la de Fulgencio Batista, apoyada y armada por los Estados Unidos.

Pero esta amenaza tiene características inéditas. Hoy los Estados Unidos, una superpotencia mundial con un presupuesto militar para el presente año de $901,000 millones de dólares, acaba de proclamar a la isla vecina, según el decreto recién firmado por el presidente Donald Trump, como “una amenaza inusual y extraordinaria para su seguridad nacional”, lo que “justifica” el establecimiento de un bloqueo total. Y eso es de una extrema gravedad y peligro.

Los Estados Unidos han bloqueado navalmente a la isla en dos ocasiones anteriores: en 1898, durante la Guerra Hispano-cubano-americana y en 1962, durante la llamada Crisis de los Misiles o Crisis de Octubre. En ambas ocasiones, la decisión estuvo relacionada con una guerra en curso, o una conflagración inminente. Nada que ver con el bloqueo actual.

Antes de la firma de este decreto amenazante, Cuba se hallaba afectada por una profunda crisis económica, en la que una buena parte de responsabilidad recae sobre el bloqueo norteamericano, establecido en 1960 y que ha ido apretando con leyes adicionales como la Ley Torricelli y la Helm-Burton, que proyectan sus medidas represivas, ilegales e inmorales sobre terceros países, desmintiendo que se trata de un problema bilateral.

Recordemos cuando la pandemia de Covid-19, que Cuba intentó comprar balones de oxígeno en República Dominicana, con el objetivo de salvar vidas humanas y le fue negado por varias empresas, algunas de ellas dominicanas, temerosas de ser castigadas por el gobierno norteamericano. Lo mismo ocurre con inversores, bancos, navieras y empresas de todo el mundo.

La pregunta elemental que se desprende de un cerco de más de 66 años contra la economía de un país pequeño y sin grandes recursos económicos, con el cual no se está formalmente en guerra, es la siguiente:

¿Puede esa anómala situación, que se prolonga por más de seis décadas, no repercutir en la economía y el nivel de vida de los cubanos, en sus planes de desarrollo y en la cotidianeidad de su pueblo?

Pero, entre a las redes sociales o a los noticieros de los grandes medios corporativos del poder capitalista mundial y verá, con asombro e indignación, que se achacan los efectos del bloqueo en Cuba, no al verdugo, sino a la víctima; no al imperialismo agresor y genocida, sino a quienes sufren esas políticas. El culpable es el gobierno cubano, según estas bocinas imperiales y el rebaño de ignorantes que sin saber nada de la historia de Cuba se atreven a aplaudir, como focas amaestradas, todo lo que creen debilita a la Revolución.

Si falla la generación de energía por falta de petróleo, te dirán que el gobierno cubano trafica con el petróleo que adquiere y que los millones que genera esa operación van a parar a cuentas secretas de los “jerarcas socialistas”. ¿Pruebas de ello? Ninguna, no hacen falta en un mundo de Fake News, post verdad, pancismo y cobardía.

Nunca te dirán, por ejemplo, que el decreto de Trump sanciona a todo país que venda petróleo a Cuba, y que ha interceptado en alta mar, de manera piratesca, buques petroleros que llevaban el combustible necesario para garantizar la vida, la salud y la educación de los cubanos.

Lo más vergonzoso del caso no es que los imperialistas y sus bocinas mientan porque la mentira es inherente a su naturaleza y siempre han mentido. Recuerden que, para “justificar” la invasión norteamericana de 1965, a República Dominicana, se propaló a los cuatro vientos que en el parque Colón “los constitucionalistas fusilaban a curas y monjas”. Recordemos que esa invasión, apuntalada por esas mentiras, costó la vida a más de 300,000 dominicanos, la mayoría civiles.

Lo más preocupante es que personas sin criterio, sin información, ignorantes de la historia, alérgicos a la verdad y a la solidaridad, de alma genuflexa ante el fuerte, apoyen esas mentiras, las compartan y traten de imponerlas a los demás, sin el menor escrúpulo. Y como mismo arremeten contra la Revolución cubana, arremeten contra los países que la apoyan solidariamente, y no la agreden.

No son China, ni Rusia los que bloquean y tratan de matar por hambre y enfermedades a un pueblo digno y hermano, como el cubano: es Estados Unidos.

No son China ni Rusia los que tienen bases militares encubiertas en suelo dominicano, ni atraen peligros innecesarios para nuestra nación ni apoyan las campañas militares agresivas del imperialismo: es Estados Unidos.

No son China ni Rusia los que apoyaron, amamantaron, armaron y protegieron a los tiranos en nuestro hemisferio, como fueron los casos de Pérez Jiménez, Anastasio Somoza, Fulgencio Batista, Alfredo Stroessner, Rafael Leónidas Trujillo, Francois Duvalier, Augusto Pinochet y la junta militar argentina: fueron los Estados Unidos.

No fueron China ni Rusia los que apoyaron el golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963 contra el primer presidente democrático dominicano, Juan Bosch, o el del 11 de septiembre de 1973 contra el presidente chileno Salvador Allende: fueron los Estados Unidos.

No fueron empresas chinas ni rusas las que explotaron las riquezas de nuestros países y depredaron el medio ambiente; las que crearon latifundios y hambrearon por décadas a nuestros ciudadanos: fueron empresas norteamericanas.

Ni chinos ni rusos enseñaron a los militares latinoamericanos a torturar en la Escuela de las Américas, de Panamá; ni cómo dar golpes de Estado; cómo desaparecer oponentes; cómo implementar el Plan Condor: fueron torturadores norteamericanos, como Dan Mitrione.

Es por eso que cuando los pueblos latinoamericanos y caribeños se levanten en defensa de Cuba agredida, como ya lo están haciendo, comprenda que la lucha no es solo por la isla heroica, de patria o muerte, sino también contra las mentiras y las campañas sucias del imperio y sus corifeos viles; contra las justificaciones al imperialismo; contra los cipayos que, de espaldas a sus patrias y a la verdad, se venden por los treinta dineros de la infamia, y cumplen la misión de encadenarnos a un sistema decadente, que está hundiéndose cada día, bajo la presidencia de Trump, en el descrédito y la ignominia.

Los pueblos de Nuestra América y del resto del mundo están y estarán siempre con Cuba, socialista y revolucionaria, la de Martí, el Che y Fidel, hasta la última gota de sangre, hasta el fin de los tiempos.

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02 Feb
0

La firme Convicción del líder de Izquierda Unida

La firme Convicción del líder de Izquierda Unida

Por José Méndez

Miguel Mejía, secretario general del Movimiento Izquierda Unida, sabe muy bien, que un líder político está en la obligación de pagar a la nación dominicana a través de acciones de servicio, integridad, transparencia y resultados tangibles que mejoren la calidad de vida. Y que esto implica que se fomenten planes de desarrollo de leyes justas, promover la paz, reducir la desigualdad, rendir cuentas del uso de recursos públicos y conectar con las necesidades ciudadanas con empatía y visión de futuro.

El señor, Miguel Mejía como líder político de basta experiencia comprende que Mahatma Gandhi en la India, Nelson Mandela, en Sudáfrica, Martin Luther King, en los Estados Unidos, y Jesucristo, son líderes que tenían un mensaje claro, positivo y un destino. No necesitaron asesores.

Vemos como en ciertos programas de televisión y en las Redes Sociales, se han montando algunas campañas en contra del secretario general de la organización Izquierda Unida, por los lazos de amistad de Mejía con Hugo Rafael Chávez Frías y Nicolás Maduro Moros, presidente de la República Bolivariana de Venezuela. El dirigente de Izquierda, debido a su excelente olfato político comprende que al haber tantos intereses por medio, la política de los Estados Unidos, en el Partido Revolucionario Moderno (PRM), en sus legisladores, en los empresarios, los banqueros, y en otras entidades políticas que le adversan, la política en la actualidad se ha convertido en gran espectáculo y un gran negocio donde se planifican y diseñan campañas en su contra, por su firme y sincera posición a favor del chavismo, por el respeto la autodeterminación de los pueblos, resumido en la Carta de las Naciones Unidas (ONU) y la Convención de Viena.

Miguel Mejía, ha tenido muy claro siempre que la deuda de un líder político no es monetaria, sino de responsabilidad hacia la sociedad dominicana. Su talla moral lo obliga a combinar Integridad, empatía y visión estratégica, para guiar a la militancia de su Organización y a la sociedad en su conjunto.

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31 Ene
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Comunicado en defensa de Cuba y ALyC

Comunicado en defensa de Cuba y ALyC

El Foro de São Paulo expresa su enérgico rechazo a los recientes esfuerzos de la gestión de Donald Trump por someter al gobierno cubano y al valiente pueblo hermano, cuya lucha antiimperialista es un ejemplo a toda Nuestra América.

La administración Trump persiste en su política de dominación hacia nuestra hermana República de Cuba, actualmente proponiendo un bloqueo total en el comercio de combustibles con la isla y sancionando a las compañías que intentan llevar a cabo dichas transacciones.

Justifica esta brutal acción con base en falsas acusaciones de que Cuba es una amenaza a Estados Unidos de América, cuando sabemos que el único que coloca a toda la región y el mundo en peligro es el decadente imperio estadounidense.

El gobierno Trump retoma las políticas de interferencia en elecciones y utiliza medios militares para garantizar que EEUU mantenga su supremacía económica sobre América Latina y el Caribe, y pretende reeditar la Doctrina Monroe, la política del garrote y la visión que considera a toda la región como su patio trasero, como referido en la Estrategia de Seguridad Nacional 2025 anunciada por la administración estadounidense.

En el caso de Cuba, no basta el criminal bloqueo de más de 65 años, sino que quieren asfixiar al pueblo hasta las ultimas consecuencias.

El Foro de São Paulo sigue firme con Cuba, su pueblo y su gobierno, ahora y siempre, en nuestra lucha común por una América Latina y el Caribe libres y soberanos, y recorda la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, en la reunión de la CELAC en La Habana, en 2014.

Grupo de Trabajo
Foro de São Paulo

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30 Ene
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Conociendo la historia del presidente Nicolás Maduro

Conociendo la historia del presidente Nicolás Maduro

Caracas, Venezuela. En la sede de LAUICOM, comunicación para la liberación, nuestra delegación pudo disfrutar de la película “Nicolás: El origen” un interesante film que narra la historia de lucha y el camino recorrido por las causas justas del presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela.

Quien tiene la oportunidad de ver esta película narrativa de la vida de este presidente, concluye que el no merece estar donde está habiendo sido brutalmente secuestrado junto a su esposa Cilia Flores, por el gobierno de Donald Trump y la fuerza militar estadounidense en franca violación a su inmunidad y al Derecho Internacional.

En este film se puede apreciar la dedicación del hoy presidente de Venezuela cuando ni soñaba serlo, en su lucha desde la experiencia popular, social y sindical, construyendo una trayectoria de vocación de servicio, visión política, patriotismo y amor por su pueblo.

Lo más hermoso de este momento es que la película fue disfrutada en presencia del elenco de la misma, lo que permitió un intercambio directo con ellos, apreciando su conocimiento y admiración del personaje para haber plasmado su biografía de manera tan real.

El presidente Maduro y Cilia deben volver a su Patria.

¡Libre los queremos!

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30 Ene
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Celebrando 12 años de América Latina y el Caribe como región de paz en Caracas

Celebrando 12 años de América Latina y el Caribe como región de paz en Caracas.

La solidaridad une los pueblos

Siempre han estado unidos los pueblos de Nuestra América, fomentando la unidad en la diversidad y la defensa de la región como una zona de paz.

En esta ocasión se unieron de manera presencial y virtual expresando solidaridad con el pueblo venezolano y sus autoridades encargadas, con el presidente Nicolás Maduro y Cilia Flores que deberán ser liberados por sus secuestradores, el gobierno de Donald Trump.

Reafirmaron que América Latina y el Caribe sigue adelante defendiendo el Derecho Internacional y promoviendo la paz, contra la opresión, la imposición y el colonialismo.

Nuestra delegación reiteró nuestra posición por el respeto a la soberanía y autodeterminación de los pueblos.

Durante este importante evento desde Caracas para la región y el mundo, la delegación MIU conoció las instalaciones físicas de LAUICOM, sus programas académicos, así como otras instituciones del poder popular bolivariano.

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29 Ene
0

América Latina y el Caribe Zona de Paz

América Latina y el Caribe Zona de Paz

Celebramos la vigencia de esta Declaración, en su décimo segundo aniversario, la cual constituye un hito en la historia de los pueblos de Nuestra América y su lucha permanente por la paz, contra la guerra, los conflictos bélicos, las intervenciones militarista; contra el colonialismo y el injerencismo hegemónico de los Estados Unidos de Norteamérica.

Este hecho de declaratoria de paz en la región fortalece la unidad en la diversidad, la integración regional y la solidaridad entre los pueblos, contra las imposiciones y pretensiones estadounidenses en violación al Derecho Internacional.

En el contexto de esta celebración, una delegación de nuestro Movimiento Izquierda Unida participa en las actividades que se desarrollan desde LAUICOM en Caracas, República Bolivariana de Venezuela, de manera presencial y virtual.

Reafirmamos y defendemos la Declaración de América Latina y el Caribe como zona de Paz.

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28 Ene
0

MIU conmemorando la vida y legado libertario de Martí y el centenario de Fidel

MIU conmemorando la vida y legado libertario de Martí y el centenario de Fidel.

Este 28 de enero acompañamos el Acto Cultural por la unidad en la diversidad y la paz en América Latina y el Caribe, conmemorando el 173 natalicio del Héroe Nacional de Cuba, Apóstol de Las Américas José Martí y el centenario del natalicio del comandante Fidel Castro.

El acto fue convocado por el Comité de Homenaje al Centenario del Natalicio de Fidel y la Embajada de Cuba en República Dominicana, donde participaron diversas delegaciones que desde la Patria del estratega Máximo Gómez firmante del Manifiesto de Montecristi junto a Martí, por la independencia y soberanía del pueblo cubano, dan continuidad a una historia de amistad y solidaridad que se fortalece cada día.

Con nuestra presencia en esta actividad reafirmamos nuestro compromiso con los ideales Martiano, duartianos, con la Revolución cubana y el legado de Fidel a un pueblo firme unido en resistencia innovadora.

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