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17 Feb
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MIU presente en tributo a Caamaño

MIU presente en tributo a Caamaño

En el 53 aniversario de la ejecución del Coronel de Abril, cumplido este 16 de febrero, nuestro Movimiento Izquierda Unida acompañó las actividades conmemorativas en su honor recordando sus ideales que hoy nos motivan a emular su lucha por la libertad y la soberanía del pueblo dominicano.

Rendimos tributo a Francisco Alberto Caamaño Deñó acompañando la Fundación Caamaño y su viuda, compañera Vicenta Vélez y familia, en las actividades en Santo Domingo y Bonao.

Recordar su legado frente a sus restos que reposan en el Cementerio Máximo Gómez y participando en la misa celebrada en la Parroquia Nuestra Señora de Fátima, en Bonao, Provincia Monseñor Nouel, nos impulsa seguir adelante en la lucha por el rescate de la soberanía nacional.

Asimismo, en tributo a su memoria y legado nuestro Movimiento Izquierda Unida participará junto a su militancia y varios grupos de izquierda en la marcha nacional el próximo domingo 22, a las 9:30 De la mañana, partiendo de La Plazoleta La Trinitaria en el Parque Duarte hasta la estatua de Caamaño frente al Parque Independencia.

Vamos todos a esta marcha, por el rescate de la soberanía nacional.

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17 Feb
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Recordando a Saif Islam al-Gadafi

Recordando a Saif Islam al-Gadafi

Sao Paulo, Brasil. Siendo embajador encargado de los Asuntos del Caribe, tuve la oportunidad de reunirme en cuatro ocasiones con el líder libio Muamar Gadafi; dos de éstas en Trípoli y dos en la ciudad de Sirte, éstas últimas en el año 2009, fecha en que estaba convocada, específicamente el 31 de agosto, una Cumbre de la Unión Africana de Jefes de Estado y Gobiernos, organismo que presidía Gadafi, quien sostenía el criterio de que los países caribeños eran parte de África.

Tomando en cuenta ese criterio, para esa fecha insistía con el extinto canciller don Carlos Morales Troncoso para que convenciéramos al entonces presidente de la República, doctor Leonel Fernández de que asistiera a dicha Cumbre, a la que había sido formalmente invitado, porque además en ese momento se desarrollaba una gran campaña contra el país y el gobierno auspiciada por ONGs y otros grupos financiados por la USAID, con apoyo de una parte importante del Caricom, acusándoles como esclavistas y racistas, en fin, como anti haitianos.

Una de mis motivaciones con la insistencia de asistir a la Cumbre en la cual harían uso de la palabra algunos dignatarios de países de la región invitados, como Venezuela, Bolivia, Nicaragua, El Salvador, Barbados, Santa Lucía, República Dominicana, que de hecho el presidente Fernández clausuró dicha Cumbre, era que ese sería el mejor escenario para desmentir la referida campaña. Otra motivación, quizás la más importante, era que se había hecho en el país un estudio técnico de factibilidad, incluyendo costo para la construcción de una refinería grande y moderna en la zona de Monte Cristi, lo cual podría ser presentado en el marco de esta Cumbre. En ese momento desde la Unión Europea y occidente se había creado un estado de distención con el régimen de Gadafi, manifiesto en una política de buena vecindad, cooperación e inversión de Libia en Estado Unidos y Europa, con buenas perspectivas hacia el Caribe.

Finalmente, el país estuvo presente en la Cumbre, en la persona del presidente Leonel Fernández, acompañado por el canciller Carlos Morales Troncoso, mi persona, Eddy Martínez, director del CEI-RD y el director de Información Prensa y Publicidad de la Presidencia, Rafael Núñez.

En esta ocasión tuve la oportunidad de conocer al segundo hijo de Gadafi, con quien tuve un breve encuentro protocolar que hoy rememoro a través de esta entrega en su memoria, al haber sido asesinado el pasado 3 de los corrientes en su residencia.

Saif Islam al-Gadafi, nació el 5 de junio de 1972 en Trípoli. Desde muy joven asimiló el ejemplo de lucha política y social de su padre. Completó sus estudios primarios y secundarios en escuelas públicas de Trípoli, destacándose como buen estudiante. Estudió en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Trípoli (anteriormente conocida como Universidad Al-Fatah) y se graduó en 1994.

Obtuvo una Maestría en Administración de Empresas por la Universidad Imadec de Austria. Posteriormente, obtuvo su doctorado en la London School of Economics.

En 2003, creó la Fundación Internacional Gadafi para Asociaciones Benéficas, desarrollando numerosos proyectos benéficos en Libia y en el extranjero. A través de ella, lideró un movimiento de reforma política y social. En 2008, trabajó en el Centro de Investigación Industrial de Trípoli, Libia y en el Centro Nacional de Consultoría del país.

Se abrió al mundo árabe y resolvió algunos problemas pendientes entre Libia, Estados Unidos y algunos países europeos, contribuyendo a la resolución de varias situaciones internacionales, como la liberación de rehenes europeos secuestrados en Filipinas, y buscó resolver el conflicto de Lockerbie entre Libia y Estados Unidos.

Abogó por el establecimiento de un nuevo sistema político en Libia basado en las libertades individuales y por la libertad de prensa, obteniendo como resultado la apertura de varios canales de televisión y periódicos privados. Abogó por el regreso de los opositores libios en el extranjero a su patria para participar en la vida política. Trabajó para lograr la liberación de presos políticos, así como la liberación de la economía del control estatal y permitir la libre operación del sector privado, en beneficio del bienestar y desarrollo del pueblo libio.

Un aporte relevante fue su contribución por la redacción de una Constitución para su país.

El Proyecto Libia del Mañana

En 2008, presentó un proyecto integral para la reconstrucción de Libia en todos los sectores: infraestructura, aeropuertos, vivienda, carreteras, hospitales, campus universitarios: un desarrollo integral. La primera fase de este proyecto costó 200 mil millones de dólares y su implementación comenzó a través de importantes empresas internacionales.

En 2011, Occidente lanzó una agresión contra Libia con el pretexto de proteger a la población civil. Se produjeron enfrentamientos y ataques, con algunos grupos de la oposición, apoyados por la OTAN, dirigidos contra instalaciones públicas y civiles. Esto provocó la intervención de fuerzas internacionales para disuadir estas acciones. Saif al-Islam Gadafi apoyó al pueblo libio contra la agresión.

El 27 de junio de 2011, la Corte Penal Internacional emitió órdenes de arresto contra el presidente libio Muamar Gadafi, su hijo Saif al-Islam y el jefe de la Dirección General de Inteligencia.

Los enfrentamientos con las fuerzas de la OTAN continuaron durante ocho meses hasta que la capital, Trípoli, cayó en manos de terroristas con el apoyo de la OTAN. Gadafi fue asesinado y su hijo capturado en el sur de Libia el 19 de noviembre de 2011, por uno de los grupos armados de la tribu Zintan.

La tribu Zintan lo mantuvo como rehén y, debido a factores sociales, no sufrió daños. Lo protegieron y se negaron a entregarlo a Trípoli ni a la Corte Penal Internacional. Fue juzgado en Zintan, pero este juicio no duró ni se emitió veredicto. Su relación con Zintan se fortaleció y, tras contactos y negociaciones con otras tribus leales a Gadafi, le ofrecieron un compromiso social de no matarlo ni entregarlo. Se le permitió llevar a cabo sus actividades políticas y sociales, incluyendo visitas y recibir invitados de líderes sociales, tribales y políticos.

Al mismo tiempo, la Corte Penal Internacional siguió solicitando su extradición. Designó a un abogado para que lo defendiera ante la Corte Penal Internacional, el Sr. Karim Khan, actual presidente de la Corte.

La comunidad internacional acordó celebrar elecciones presidenciales y parlamentarias en Libia a finales de 2021. El parlamento libio promulgó una ley de amnistía general para los acusados en los sucesos de 2011, que incluía a Saif al-Gadafi, lo que le permitía presentarse como candidato. Las elecciones presidenciales fueron como cualquier otra, y Saif al-Islam Gadafi pudo comparecer ante una comisión electoral en la cuidad Sabha, al sur de Libia. Completó todos los trámites legales y fue aceptado como candidato presidencial, pese a que parte de sus oponentes presentaron un recurso en su contra, pero obtuvo un fallo judicial a su favor.

Las encuestas de opinión pública indicaban que ganaría las elecciones en la primera vuelta. Esto llevó a las potencias occidentales y a Estados Unidos a cancelar las elecciones, alegando fuerza mayor. Posteriormente se declaró que esta fuerza mayor era la candidatura de Saif al-Islam Gadafi.

La situación se mantuvo sin cambios hasta que se ideó un plan externo e interno para eliminar la fuerza mayor que representaba el joven candidato y así proceder con las elecciones tras destituirlo y allanar el camino para uno de sus candidatos preferidos. No caben dudas que la fórmula hegemónica imperial conocida en Latinoamérica llegó a Libia.

El pasado 3 de febrero un grupo armado no identificado irrumpió en su domicilio tras desactivar las cámaras de seguridad y lo asesinó con aproximadamente 19 disparos. El grupo huyó sin dejar rastro.

Su familia y tribus aliadas decidieron sepultarlo en Bani Walid, ciudad situada a 200 km al sur de Trípoli, impedidos de hacerlo en Sirte, ciudad natal de su padre, porque estaba bajo el control de las fuerzas de Haftar y no obtuvieron un permiso de entierro. Así se cerró un capítulo en la historia de Saif y los libios han perdido la esperanza de construir una nación unificada.

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16 Feb
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Carta MIU Saludo y Felicitación al PCT por XI Congreso Nacional

Febrero 16, de 2026.

Compañeros

Dirección del Partido Comunista del Trabajo -PCT-

Sus Manos.

Estimados compañeros:

Reciban con la presente nuestros saludos fraternos y revolucionarios, con ocasión de agradecer su gentileza al compartirnos las principales decisiones de su XI Congreso Nacional celebrado recientemente, contenidas en su Informe Público, mismas que recibimos por vía del saliente Secretario General de vuestro Partido, compañero Manuel Salazar.

Saludamos dichas decisiones y la actualización de sus políticas estratégicas conforme a los signos de los nuevos tiempos en el mundo cambiante de hoy, así como la renovación y alternancia de sus estructuras de dirección, como es la escogencia del joven Aquiles Castro, nuevo secretario general, a quien felicitamos por este medio deseándole los éxitos merecidos que asegurará su trayectoria política revolucionaria.

Nuestro Movimiento Izquierda Unida reafirma su amistad, relaciones políticas y de cooperación que hemos venido desarrollando en unidad de acción con el PCT, en las circunstancias que nos ha convocado la coyuntura nacional e internacional.

Reciban nuestras felicitaciones a su XI Congreso Nacional, en mi nombre y de toda la dirigencia y militancia miuísta.

Miguel Mejía
Secretario General.

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14 Feb
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Nuestra respuesta a invitación de grupos de izquierda vía secretario general del PCT

Febrero 14, de 2026.

Compañero
Manuel Salazar
Secretario General
Partido Comunista del Trabajo -PCT-

Sus Manos.

Estimado compañero:

Reciba con la presente nuestros cordiales saludos, con ocasión de agradecer formalmente la invitación que por su intermedio nos cursaran los grupos de izquierda convocantes a la marcha nacional en defensa de la soberanía que tendrá lugar el domingo 22 de los corrientes, en Santo Domingo, Distrito Nacional, a partir de las 9:30 de la mañana, recorriendo la Plazoleta La Trinitaria, Puente Duarte hasta la estatua del coronel Caamaño frente al Parque Independencia.

Nuestra Comisión Ejecutiva Nacional se reunió se manera extraordinaria en esta fecha para conocer dicha invitación y decidir la forma de participación de nuestro Movimiento Izquierda Unida, tratándose sobre todo de u n tema que desde inicio del pasado año hemos convertido en nuestra bandera, como es el de la soberanía nacional, a la luz de lamentables hechos injerencistas por parte de los Estados Unidos y entreguistas por parte del actual gobierno, que
se vienen produciendo en el país lacerando nuestra soberanía.

En este contexto, nuestra VII Asamblea Nacional de Dirigentes celebrada el 24 de febrero del pasado año, aprobó una resolución proponiendo un Frente Nacional por el Rescate de la Soberanía, documento que oportunamente entregamos a diversas organizaciones políticas y sociales, incluido el PCT, y difundimos en distintos medios de comunicación.
En razón de esta resolución, valoramos la convocatoria suscrita por estos grupos de izquierda y
nuestra Comisión Ejecutiva Nacional ha aprobado a unanimidad participar activamente en dicha
marcha, asumiendo también la difusión de la misma por nuestras redes digitales y los medios de
comunicación a nuestro alcance.

El rescate y defensa de la soberanía nacional es un compromiso de todos los verdaderos patriotas
conocedores de nuestra historia y del sacrificio del pueblo dominicano.

Muy Atentamente,
Profeso Nidia Ovalles
Coordinadora CEN

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09 Feb
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Sable, de Manuel Nova

Sable, de Manuel Nova

LUIS BEIRO, Santo Domingo, RD

No tengo que explicar quién es Manuel Nova. Su prestigio profesional como periodista ha brillado siempre. Ha puesto su garra profesional en la búsqueda de la verdad. Ha ocupado cargos de relevancia en distintos medios de comunicación y su palabra se ha hecho sentir en diversos escenarios donde algunos tapan el sol con un dedo.

Manuel Nova acaba de publicar “Sable” un libro dividido en 28 capítulos donde investiga por diversas fuentes la muerte del periodista Orlando Martínez. Llama la atención que el presente libro ni busca venganza, ni pretende ser un dechado irrefutable de verdades ocultas. Es una obra que refiere un contexto, vivido por la sociedad dominicana cuando sus derechos estaban en venta por una censura incómoda. Orlando Martínez fue un ejemplo de la libertad de expresión que hoy puede campearse por sus respetos en el mundo global. Sin embargo, en aquella época el decir verdades tenía un precio que solo el sentido profesional podía sacar a la luz.

El libro es un recorrido por las distintas etapas del periodista en su camino por desmentir las falsedades convertidas por algunos en verdades absolutas. Escrito con pasión, sin dejar detalles al margen, la obra propone revivir aquellos años donde muy pocos tenían el valor de llamar a las cosas por su nombre.

Con una tirada modesta y sin ninguna pretensión antológica, este tomo es una contribución a la historiografía dominicana contemporánea que retrata la figura de un profesional que vivió y murió por decir la verdad y sin ocultarse en el manto de las sombras.

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07 Feb
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Mi hermana Cilia Flores

Mi hermana Cilia Flores 

A un mes del secuestro del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama Cilia Flores, el fiscal general Tarek William Saab rinde homenaje a una «brillante mujer de Estado» con quien forjó décadas de lucha y amistad.

Conocí a la primera dama Dra. Cilia Flores a principios de la década de los años noventa en un pasillo del Cuartel San Carlos, en razón de que su hermano Demetrio Flores estaba detenido en ese lugar por los sucesos del 27 de noviembre.

Yo tenía defendidos allí, en el Cuartel San Carlos, entre ellos al excomandante guerrillero Douglas Bravo, al mayor del Ejército Edgar Lugo López (quien participó en la rebelión del 27 de noviembre) y a otros militares detenidos por el 4 de febrero.

En el pasillo de ese centro de reclusión conversamos sobre los derechos humanos y las luchas de la época. Desde el primer momento pude ver que era una mujer inteligente, serena y de mucho carácter. Así nació una amistad forjada en nuestra vinculación con las rebeliones del 4 de febrero y el 27 de noviembre.

Ambos formábamos parte de un pequeño grupo de abogados que defendía a los protagonistas de esas rebeliones.

Al momento de darse la libertad de todos ellos, en 1994, nuestra amistad se estrechó y a ella se sumó el presidente Nicolás Maduro, quien emprendía las luchas de aquella época. A partir de ese año los tres nos reuníamos con frecuencia para compartir, comer, tomar un café y discutir sobre nuestras luchas. Se forjó entre nosotros una hermandad profunda y sincera, nacida del afecto y del compromiso revolucionario.

A partir de esa década se fue afianzando y creciendo la figura del comandante Chávez, quien ya libre organiza el MBR-200 y recorre varias veces toda Venezuela. Paralelamente, mi relación con Cilia y Nicolás siguió afianzándose, hasta tal punto que me tocó ser su abogado en al menos tres oportunidades donde los llevaron arbitrariamente detenidos sin razón jurídica.

Era recurrente la acción represiva de la Disip contra ellos y otros líderes de la revolución bolivariana, particularmente durante los años 1995 y 1996.

Con el lanzamiento de la candidatura presidencial de Hugo Chávez en 1997, la persecución disminuyó. La relación entre Cilia, Nicolás y yo se hizo aún más estrecha, porque los tres fuimos candidatos a diputados para el Congreso de la República en noviembre de 1998.

Cilia se destacaba por ser una persona serena, fuertey con mucho criterio político y estratégico. Los tres fuimos electos y compartimos en el último Congreso bicameral electo en 1998. Fuimos juntos a pedir nuestras credenciales y luego seríamos compañeros en la bancada parlamentaria de aquel extinto Congreso, posteriormente en la Asamblea Constituyente y luego en la primera Asamblea Nacional unicameral, electa en el 2000.

Recuerdo que en 1999, durante la Constituyente, el presidente Chávez nos pidió a ella y a mí que le presentáramos ideas sobre la reforma judicial. Hicimos un documento a cuatro manos.

Con la experiencia política ganada, el liderazgo de Cilia maduró aceleradamente y se consolidó como una de las principales líderes del Movimiento Quinta República a nivel nacional, por su profesionalismo y compromiso.

Desde el parlamento trabajamos juntos en favor de la estabilidad del proyecto de consolidación de la democracia participativa y protagónica y de la revolución venezolana. Allí Cilia destacaba en los debates, las reuniones y en su capacidad organizativa que combinaba todos los perfiles.

Durante los hechos del 11 de abril de 2002, en la medianoche, tras las horas aciagas del golpe de Estado contra Chávez, estuvimos juntos los tres escondidos: Cilia, Nicolás y yo. Pero luego de unas horas decidí regresar a mi casa con mis hijos. Cilia me dijo proféticamente que no lo hiciera, que me iban a detener. Así ocurrió el mediodía del 12 de abril.

En 2004 fui electo gobernador de Anzoátegui. Nicolás y Cilia siguieron en el parlamento; luego Nicolás fue canciller y Cilia, procuradora general de la República. Pero siempre seguíamos en contacto.

Los acompañé en las honras fúnebres tras el lamentable fallecimiento del presidente Hugo Chávez.

En todos los caminos estuvimos unidos. Cuando fui designado por la Asamblea Nacional como defensor del Pueblo, Nicolás Maduro ya era presidente de la República y Cilia, la primera dama.

En todos esos años vi el crecimiento de la personalidad política y revolucionaria de Cilia hasta convertirse en una brillante mujer de Estado con la responsabilidad de acompañar al presidente Maduro en cada una de sus tareas.

En ella vi una lealtad infinita, entereza, valentía y seguridad en los momentos más difíciles.

Cilia ha destacado siempre por ser una persona formada, blindada ideológicamente, una mujer muy sensible, una gran madre y también una dulce abuela adoradora de sus nietos.

Una mujer excepcional, de las que ya casi no existen, y a quien he tenido el placer de conocer desde los inicios de la Revolución Bolivariana. La he visto en estos años tan difíciles demostrar su capacidad de análisis, su equilibrio, su entereza y su admirable lealtad.

Estuve compartiendo personalmente con Nicolás y Cilia el 14 de diciembre de 2025. Cenamos y tuvimos una larga conversación llena de buena energía: hablamos de música, de la vida, en un ambiente de buen humor. Para mí el buen humor de Cilia y Nicolás es inolvidable; siempre había algo de qué reír y motivos para sentirnos alegres.

Por eso estamos haciendo todo el esfuerzo por lograr la libertad inmediata de ambos, sin condiciones.

Ese es nuestro compromiso y juro que lo vamos a lograr.

Tarek William Saab
Caracas, 3 de febrero de 2026

Fuente: https://www.telesurtv.net/mi-hermana-cilia-flores-venezuela/

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03 Feb
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En defensa de Cuba: Se levantan los pueblos

En defensa de Cuba: Se levantan los pueblos

SAO PAULO, Brasil. Un fantasma recorre las redes sociales y tensa la ya de por sí grave situación mundial: el de una posible agresión imperialista estadounidense a la isla revolucionaria y socialista que no se rinde, situada a apenas 90 millas de las costas del imperio.

Algunos dicen, y tienen parte de razón, que no es nada nuevo, que esa amenaza pende sobra Cuba desde enero de 1959, cuando el pueblo armado, bajo la dirección del Movimiento 26 de Julio y de Fidel, osó derrocar a una dictadura asesina y corrupta, como la de Fulgencio Batista, apoyada y armada por los Estados Unidos.

Pero esta amenaza tiene características inéditas. Hoy los Estados Unidos, una superpotencia mundial con un presupuesto militar para el presente año de $901,000 millones de dólares, acaba de proclamar a la isla vecina, según el decreto recién firmado por el presidente Donald Trump, como “una amenaza inusual y extraordinaria para su seguridad nacional”, lo que “justifica” el establecimiento de un bloqueo total. Y eso es de una extrema gravedad y peligro.

Los Estados Unidos han bloqueado navalmente a la isla en dos ocasiones anteriores: en 1898, durante la Guerra Hispano-cubano-americana y en 1962, durante la llamada Crisis de los Misiles o Crisis de Octubre. En ambas ocasiones, la decisión estuvo relacionada con una guerra en curso, o una conflagración inminente. Nada que ver con el bloqueo actual.

Antes de la firma de este decreto amenazante, Cuba se hallaba afectada por una profunda crisis económica, en la que una buena parte de responsabilidad recae sobre el bloqueo norteamericano, establecido en 1960 y que ha ido apretando con leyes adicionales como la Ley Torricelli y la Helm-Burton, que proyectan sus medidas represivas, ilegales e inmorales sobre terceros países, desmintiendo que se trata de un problema bilateral.

Recordemos cuando la pandemia de Covid-19, que Cuba intentó comprar balones de oxígeno en República Dominicana, con el objetivo de salvar vidas humanas y le fue negado por varias empresas, algunas de ellas dominicanas, temerosas de ser castigadas por el gobierno norteamericano. Lo mismo ocurre con inversores, bancos, navieras y empresas de todo el mundo.

La pregunta elemental que se desprende de un cerco de más de 66 años contra la economía de un país pequeño y sin grandes recursos económicos, con el cual no se está formalmente en guerra, es la siguiente:

¿Puede esa anómala situación, que se prolonga por más de seis décadas, no repercutir en la economía y el nivel de vida de los cubanos, en sus planes de desarrollo y en la cotidianeidad de su pueblo?

Pero, entre a las redes sociales o a los noticieros de los grandes medios corporativos del poder capitalista mundial y verá, con asombro e indignación, que se achacan los efectos del bloqueo en Cuba, no al verdugo, sino a la víctima; no al imperialismo agresor y genocida, sino a quienes sufren esas políticas. El culpable es el gobierno cubano, según estas bocinas imperiales y el rebaño de ignorantes que sin saber nada de la historia de Cuba se atreven a aplaudir, como focas amaestradas, todo lo que creen debilita a la Revolución.

Si falla la generación de energía por falta de petróleo, te dirán que el gobierno cubano trafica con el petróleo que adquiere y que los millones que genera esa operación van a parar a cuentas secretas de los “jerarcas socialistas”. ¿Pruebas de ello? Ninguna, no hacen falta en un mundo de Fake News, post verdad, pancismo y cobardía.

Nunca te dirán, por ejemplo, que el decreto de Trump sanciona a todo país que venda petróleo a Cuba, y que ha interceptado en alta mar, de manera piratesca, buques petroleros que llevaban el combustible necesario para garantizar la vida, la salud y la educación de los cubanos.

Lo más vergonzoso del caso no es que los imperialistas y sus bocinas mientan porque la mentira es inherente a su naturaleza y siempre han mentido. Recuerden que, para “justificar” la invasión norteamericana de 1965, a República Dominicana, se propaló a los cuatro vientos que en el parque Colón “los constitucionalistas fusilaban a curas y monjas”. Recordemos que esa invasión, apuntalada por esas mentiras, costó la vida a más de 300,000 dominicanos, la mayoría civiles.

Lo más preocupante es que personas sin criterio, sin información, ignorantes de la historia, alérgicos a la verdad y a la solidaridad, de alma genuflexa ante el fuerte, apoyen esas mentiras, las compartan y traten de imponerlas a los demás, sin el menor escrúpulo. Y como mismo arremeten contra la Revolución cubana, arremeten contra los países que la apoyan solidariamente, y no la agreden.

No son China, ni Rusia los que bloquean y tratan de matar por hambre y enfermedades a un pueblo digno y hermano, como el cubano: es Estados Unidos.

No son China ni Rusia los que tienen bases militares encubiertas en suelo dominicano, ni atraen peligros innecesarios para nuestra nación ni apoyan las campañas militares agresivas del imperialismo: es Estados Unidos.

No son China ni Rusia los que apoyaron, amamantaron, armaron y protegieron a los tiranos en nuestro hemisferio, como fueron los casos de Pérez Jiménez, Anastasio Somoza, Fulgencio Batista, Alfredo Stroessner, Rafael Leónidas Trujillo, Francois Duvalier, Augusto Pinochet y la junta militar argentina: fueron los Estados Unidos.

No fueron China ni Rusia los que apoyaron el golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963 contra el primer presidente democrático dominicano, Juan Bosch, o el del 11 de septiembre de 1973 contra el presidente chileno Salvador Allende: fueron los Estados Unidos.

No fueron empresas chinas ni rusas las que explotaron las riquezas de nuestros países y depredaron el medio ambiente; las que crearon latifundios y hambrearon por décadas a nuestros ciudadanos: fueron empresas norteamericanas.

Ni chinos ni rusos enseñaron a los militares latinoamericanos a torturar en la Escuela de las Américas, de Panamá; ni cómo dar golpes de Estado; cómo desaparecer oponentes; cómo implementar el Plan Condor: fueron torturadores norteamericanos, como Dan Mitrione.

Es por eso que cuando los pueblos latinoamericanos y caribeños se levanten en defensa de Cuba agredida, como ya lo están haciendo, comprenda que la lucha no es solo por la isla heroica, de patria o muerte, sino también contra las mentiras y las campañas sucias del imperio y sus corifeos viles; contra las justificaciones al imperialismo; contra los cipayos que, de espaldas a sus patrias y a la verdad, se venden por los treinta dineros de la infamia, y cumplen la misión de encadenarnos a un sistema decadente, que está hundiéndose cada día, bajo la presidencia de Trump, en el descrédito y la ignominia.

Los pueblos de Nuestra América y del resto del mundo están y estarán siempre con Cuba, socialista y revolucionaria, la de Martí, el Che y Fidel, hasta la última gota de sangre, hasta el fin de los tiempos.

Fuente: El Motín

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03 Feb
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LOS 32 Y EL PASO DE LAS “TERMOPILAS” EN CARACAS

LOS 32 Y EL PASO DE LAS “TERMOPILAS” EN CARACAS

Lo que no se contó de los 32: una defensa que cambió los cálculos del imperio.

Por Las Cosas de Fernanda.

En los últimos días, las redes han circulado versiones apresuradas, casi cinematográficas, sobre lo ocurrido en Venezuela: helicópteros sobrevolando sin resistencia, fuerzas especiales entrando como si estuvieran en una maniobra de entrenamiento, y un operativo “limpio” que duró apenas 40 minutos. Todo muy ordenado.

Demasiado. Como si la historia pudiera contarse solo con los datos que convienen a quien la narra.

Pero hay otra versión. No la de los triunfalistas, sino la de quienes estuvieron allí, la de quienes dispararon hasta quedarse sin balas, la de quienes sabían que no saldrían vivos… y aun así no retrocedieron. Treinta y dos cubanos. No treinta y dos estadísticas. Treinta y dos vidas que, en aproximadamente una hora, lograron algo que ningún discurso diplomático ha conseguido en años: hacer titubear a la maquinaria más letal del planeta.

La farsa del “operativo perfecto”.

Al principio, todo parecía seguir el libreto habitual: interferencia electrónica, superioridad aérea absoluta, fuerzas élite altamente entrenadas. Un guion pulido en Irak, Afganistán, Libia. Pero esta vez, algo falló. No técnicamente —eso lo controlan—, sino humanamente. Porque detrás de cada trinchera no había mercenarios asustados, sino hombres con una disciplina forjada en décadas de bloqueo, escasez y resistencia cotidiana. Y eso, resulta, no se neutraliza con drones. En un tiroteo de combatientes “duros”, según Trump, es ilógico que sus balas no mordieran.

Dos días después del operativo, funcionarios estadounidenses ya no hablaban de “paseo táctico”. Pete Hegseth, desde la cubierta del “USS John F. Kennedy”, admitió a CBS News que sus fuerzas fueron recibidas con “fuego intenso”. Stephen Miller, en CNN, reconoció con sequedad: “Hubo mucha muerte en el otro lado. Muchos cubanos murieron ayer tratando de protegerlo”.

Nótese la palabra: “murieron”. No “fueron eliminados”, no “neutralizados”. Murieron. Con nombre, con rostro, con historia. Y con una determinación que alteró el curso de lo que debía ser una operación relámpago.

El choque que sacudió la doctrina.

Para las fuerzas Delta, acostumbradas a dominar cualquier campo de batalla con tecnología y sigilo, encontrarse con una resistencia tan férrea —y tan humana— generó una fisura profunda. No fue solo una sorpresa táctica; fue una crisis de sentido.

Primero, porque su ventaja tecnológica, por primera vez en mucho tiempo, no bastó. Segundo, porque se toparon con un enemigo que no buscaba ganar, sino resistir el tiempo suficiente para que el mundo viera lo que estaba pasando. Tercero, porque descubrieron que, frente a cierta clase de coraje, ni los satélites ni los misiles te garantizan la victoria.

Ese enfrentamiento no dejó solo bajas físicas. Dejó heridas psicológicas en quienes creían invencibles. Y cuando un operador de élite empieza a dudar de su propia invulnerabilidad, todo el sistema de planificación militar tiembla. Por eso lo cambiaron para estudiar, el combate cercano.

Las consecuencias que nadie quiere nombrar.

A partir de ese día, cualquier plan contra Cuba —o contra cualquier país que pueda contar con defensores de ese calibre— tendrá que replantearse radicalmente.

Ya no bastará con enviar un grupo de asalto selecto. Ahora, los estrategas tendrán que asumir que “cada puesto de guardia, cada cuadra, cada edificio gubernamental podría convertirse en una trinchera de 32”. Eso obliga a multiplicar por diez, quizás por cien, los recursos necesarios. Y eso, en términos militares, significa pasar de una “intervención quirúrgica” a una guerra urbana total.

Peor aún para Washington: ya no podrán venderla como una operación limpia, rápida, sin costos políticos. Porque ahora saben que, incluso si ganan, perderán soldados. Y en la era de las redes sociales y la opinión pública volátil, “una sola imagen de un marine o soldado americano arrastrando a un compañero muerto en La Habana o cualquier pueblito de Cuba, puede costar más que mil derrotas diplomáticas.

Por eso, tras este episodio, es probable que el Pentágono, Trump y los Imperialistas de siempre, redoble su apuesta por el asfixia económica, la subversión mediática, el sabotaje logístico. Porque, francamente, ya no están seguros de poder ganar una guerra de verdad.

Más allá del mito: la lección colectiva.

No se trata aquí de glorificar la muerte, ni de alimentar un culto al martirio. Se trata de reconocer que “la verdadera disuasión no está en los misiles, sino en la voluntad colectiva de defender lo que se tiene” que es la Paz, aunque tengamos miles de carencias. Los 32 no eran superhombres. Eran hombres comunes que entendieron, en un instante crucial, que su presencia allí no era solo por Maduro, ni por Venezuela, sino por la idea de que algunos pueblos no se rinden fácilmente.

Y esa idea, simple y poderosa, es la que ahora pesa en cada sala de guerra de Estados Unidos. No como amenaza, sino como advertencia: “no todos los territorios se conquistan con bombas. Algunos se defienden con dignidad”.

Este legado no será celebrado en los noticieros internacionales. Pero sí será estudiado —con respeto o con temor— en las academias militares del mundo. Y, sobre todo, será recordado en los barrios, en las plazas, en las conversaciones de quienes saben que, a veces, resistir es la forma más alta de construir la PAZ.

#HastaLaVictoriaSiempre
#Venceremos

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03 Feb
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Los pueblos se levantan en defensa de Cuba

Los pueblos se levantan en defensa de Cuba

Sao Paulo. Un fantasma recorre las redes sociales y tensa la ya de por sí grave situación mundial: el de una posible agresión imperialista estadounidense a la isla revolucionaria y socialista que no se rinde, situada a apenas 90 millas de las costas del imperio.

Algunos dicen, y tienen parte de razón, que no es nada nuevo, que esa amenaza pende sobra Cuba desde enero de 1959, cuando el pueblo armado, bajo la dirección del Movimiento 26 de Julio y de Fidel, osó derrocar a una dictadura asesina y corrupta, como la de Fulgencio Batista, apoyada y armada por los Estados Unidos.

Pero esta amenaza tiene características inéditas. Hoy los Estados Unidos, una superpotencia mundial con un presupuesto militar para el presente año de $901,000 millones de dólares, acaba de proclamar a la isla vecina, según el decreto recién firmado por el presidente Donald Trump, como “una amenaza inusual y extraordinaria para su seguridad nacional”, lo que “justifica” el establecimiento de un bloqueo total. Y eso es de una extrema gravedad y peligro.

Los Estados Unidos han bloqueado navalmente a la isla en dos ocasiones anteriores: en 1898, durante la Guerra Hispano-cubano-americana y en 1962, durante la llamada Crisis de los Misiles o Crisis de Octubre. En ambas ocasiones, la decisión estuvo relacionada con una guerra en curso, o una conflagración inminente. Nada que ver con el bloqueo actual.

Antes de la firma de este decreto amenazante, Cuba se hallaba afectada por una profunda crisis económica, en la que una buena parte de responsabilidad recae sobre el bloqueo norteamericano, establecido en 1960 y que ha ido apretando con leyes adicionales como la Ley Torricelli y la Helm-Burton, que proyectan sus medidas represivas, ilegales e inmorales sobre terceros países, desmintiendo que se trata de un problema bilateral.

Recordemos cuando la pandemia de Covid-19, que Cuba intentó comprar balones de oxígeno en República Dominicana, con el objetivo de salvar vidas humanas y le fue negado por varias empresas, algunas de ellas dominicanas, temerosas de ser castigadas por el gobierno norteamericano. Lo mismo ocurre con inversores, bancos, navieras y empresas de todo el mundo.

La pregunta elemental que se desprende de un cerco de más de 66 años contra la economía de un país pequeño y sin grandes recursos económicos, con el cual no se está formalmente en guerra, es la siguiente:

¿Puede esa anómala situación, que se prolonga por más de seis décadas, no repercutir en la economía y el nivel de vida de los cubanos, en sus planes de desarrollo y en la cotidianeidad de su pueblo?

Pero, entre a las redes sociales o a los noticieros de los grandes medios corporativos del poder capitalista mundial y verá, con asombro e indignación, que se achacan los efectos del bloqueo en Cuba, no al verdugo, sino a la víctima; no al imperialismo agresor y genocida, sino a quienes sufren esas políticas. El culpable es el gobierno cubano, según estas bocinas imperiales y el rebaño de ignorantes que sin saber nada de la historia de Cuba se atreven a aplaudir, como focas amaestradas, todo lo que creen debilita a la Revolución.

Si falla la generación de energía por falta de petróleo, te dirán que el gobierno cubano trafica con el petróleo que adquiere y que los millones que genera esa operación van a parar a cuentas secretas de los “jerarcas socialistas”. ¿Pruebas de ello? Ninguna, no hacen falta en un mundo de Fake News, post verdad, pancismo y cobardía.

Nunca te dirán, por ejemplo, que el decreto de Trump sanciona a todo país que venda petróleo a Cuba, y que ha interceptado en alta mar, de manera piratesca, buques petroleros que llevaban el combustible necesario para garantizar la vida, la salud y la educación de los cubanos.

Lo más vergonzoso del caso no es que los imperialistas y sus bocinas mientan porque la mentira es inherente a su naturaleza y siempre han mentido. Recuerden que, para “justificar” la invasión norteamericana de 1965, a República Dominicana, se propaló a los cuatro vientos que en el parque Colón “los constitucionalistas fusilaban a curas y monjas”. Recordemos que esa invasión, apuntalada por esas mentiras, costó la vida a más de 300,000 dominicanos, la mayoría civiles.

Lo más preocupante es que personas sin criterio, sin información, ignorantes de la historia, alérgicos a la verdad y a la solidaridad, de alma genuflexa ante el fuerte, apoyen esas mentiras, las compartan y traten de imponerlas a los demás, sin el menor escrúpulo. Y como mismo arremeten contra la Revolución cubana, arremeten contra los países que la apoyan solidariamente, y no la agreden.

No son China, ni Rusia los que bloquean y tratan de matar por hambre y enfermedades a un pueblo digno y hermano, como el cubano: es Estados Unidos.

No son China ni Rusia los que tienen bases militares encubiertas en suelo dominicano, ni atraen peligros innecesarios para nuestra nación ni apoyan las campañas militares agresivas del imperialismo: es Estados Unidos.

No son China ni Rusia los que apoyaron, amamantaron, armaron y protegieron a los tiranos en nuestro hemisferio, como fueron los casos de Pérez Jiménez, Anastasio Somoza, Fulgencio Batista, Alfredo Stroessner, Rafael Leónidas Trujillo, Francois Duvalier, Augusto Pinochet y la junta militar argentina: fueron los Estados Unidos.

No fueron China ni Rusia los que apoyaron el golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963 contra el primer presidente democrático dominicano, Juan Bosch, o el del 11 de septiembre de 1973 contra el presidente chileno Salvador Allende: fueron los Estados Unidos.

No fueron empresas chinas ni rusas las que explotaron las riquezas de nuestros países y depredaron el medio ambiente; las que crearon latifundios y hambrearon por décadas a nuestros ciudadanos: fueron empresas norteamericanas.

Ni chinos ni rusos enseñaron a los militares latinoamericanos a torturar en la Escuela de las Américas, de Panamá; ni cómo dar golpes de Estado; cómo desaparecer oponentes; cómo implementar el Plan Condor: fueron torturadores norteamericanos, como Dan Mitrione.

Es por eso que cuando los pueblos latinoamericanos y caribeños se levanten en defensa de Cuba agredida, como ya lo están haciendo, comprenda que la lucha no es solo por la isla heroica, de patria o muerte, sino también contra las mentiras y las campañas sucias del imperio y sus corifeos viles; contra las justificaciones al imperialismo; contra los cipayos que, de espaldas a sus patrias y a la verdad, se venden por los treinta dineros de la infamia, y cumplen la misión de encadenarnos a un sistema decadente, que está hundiéndose cada día, bajo la presidencia de Trump, en el descrédito y la ignominia.

Los pueblos de Nuestra América y del resto del mundo están y estarán siempre con Cuba, socialista y revolucionaria, la de Martí, el Che y Fidel, hasta la última gota de sangre, hasta el fin de los tiempos.

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02 Feb
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La firme Convicción del líder de Izquierda Unida

La firme Convicción del líder de Izquierda Unida

Por José Méndez

Miguel Mejía, secretario general del Movimiento Izquierda Unida, sabe muy bien, que un líder político está en la obligación de pagar a la nación dominicana a través de acciones de servicio, integridad, transparencia y resultados tangibles que mejoren la calidad de vida. Y que esto implica que se fomenten planes de desarrollo de leyes justas, promover la paz, reducir la desigualdad, rendir cuentas del uso de recursos públicos y conectar con las necesidades ciudadanas con empatía y visión de futuro.

El señor, Miguel Mejía como líder político de basta experiencia comprende que Mahatma Gandhi en la India, Nelson Mandela, en Sudáfrica, Martin Luther King, en los Estados Unidos, y Jesucristo, son líderes que tenían un mensaje claro, positivo y un destino. No necesitaron asesores.

Vemos como en ciertos programas de televisión y en las Redes Sociales, se han montando algunas campañas en contra del secretario general de la organización Izquierda Unida, por los lazos de amistad de Mejía con Hugo Rafael Chávez Frías y Nicolás Maduro Moros, presidente de la República Bolivariana de Venezuela. El dirigente de Izquierda, debido a su excelente olfato político comprende que al haber tantos intereses por medio, la política de los Estados Unidos, en el Partido Revolucionario Moderno (PRM), en sus legisladores, en los empresarios, los banqueros, y en otras entidades políticas que le adversan, la política en la actualidad se ha convertido en gran espectáculo y un gran negocio donde se planifican y diseñan campañas en su contra, por su firme y sincera posición a favor del chavismo, por el respeto la autodeterminación de los pueblos, resumido en la Carta de las Naciones Unidas (ONU) y la Convención de Viena.

Miguel Mejía, ha tenido muy claro siempre que la deuda de un líder político no es monetaria, sino de responsabilidad hacia la sociedad dominicana. Su talla moral lo obliga a combinar Integridad, empatía y visión estratégica, para guiar a la militancia de su Organización y a la sociedad en su conjunto.

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