28 de abril: un día como hoy

Sao Paulo. El pasado viernes 24 los dominicanos conmemoramos seis décadas y un año de la Revolución de Abril, iniciada el 24 de ese mes en 1965 cuando el pueblo dominicano salió a las calles a defender la constitucionalidad y el respeto a la democracia violada con el derrocamiento del primer presidente democrático después del ajusticiamiento del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina, el profesor Juan Bosch. Esta manifestación cívico-militar, liderada por el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó constituyó una lucha histórica en defensa de la soberanía y la dignidad nacional, un referente de gran significado en la actualidad ante la necesidad de luchar por el mismo propósito contra el obsesivo hegemonismo de los Estados Unidos de Norteamérica.

Nuestro país ha sido ocupado militarmente por los Estados Unidos en dos ocasiones; la primera, entre el 13 de mayo de 1916 y el 18 de septiembre de 1924, la segunda entre el 28 de abril y el 3 de septiembre de 1965. La amenaza del primer combate, una de las más numerosas intervenciones militares de Estados Unidos en Latinoamérica, fue de un posible bombardeo naval a la ciudad de Santo Domingo, ante la preocupación de las autoridades estadounidenses del uso del territorio dominicano por los alemanes para atacarle durante la Primera Guerra Mundial; ¡Vaya preocupación!, hoy los Estados Unidos utiliza el territorio dominicano como cabeza de playa para amenazar y atacar a naciones hermanas.

Hubo combate, aunque desigual, los combatientes dominicanos mantuvieron el fuego con sus rifles contra armas automáticas de los infantes de marina demostrando su fuerza por la defensa de la Patria. En medio de los enfrentamientos Estados Unidos, como es su libreto, impuso un gobierno militar lo cual fue rechazado por la parte dominicana, organizando una fuerza de nacionalistas para iniciar una guerra de guerrillas, pero la fortaleza fue enfrentada.

Consecuencias de la ocupación

Una de las consecuencias, considerada la más tenebrosa, fue el ascenso al poder, como resultado de unas elecciones fraudulentas en 1930, de Rafael Leónidas Trujillo Molina, apoyado por el gobierno estadounidense.

En noviembre de 1924 después de la retirada de las fuerzas de ocupación, representantes de ambos gobiernos firmaron un tratado que cedía a Estados Unidos el control sobre los ingresos aduaneros del país, el cual generó diversas controversias; en 1944 mediante el tratado Trujillo-Hull, los ingresos aduaneros pasaron a ser administrados por el gobierno dominicano, recursos que nunca llegaron al pueblo dominicano; esto desmiente la siguiente cita:

“Estados Unidos ha decepcionado a muchos de sus críticos más severos con la reciente evacuación de República Dominicana. Entre 1916 y 1924, el tacto, la paciencia y la eficiencia militar de los marines norteamericanos mantuvieron la tranquilidad en Santo Domingo y presentaron ejemplo de administración a los dominicanos que preparó a este finalmente para retomar el control de sus propios asuntos.” (mensaje del general Logan Feland, jefe del Cuerpo de Marines, del 10 de noviembre de 1924, por el 149 aniversario de su fundación).

Otras ocupaciones de EEUU en el Caribe

Es por todos conocido que los Estados Unidos de Norteamérica utiliza el método de intervenciones militares en el mundo como herramienta de su control imperialista. Siempre lo ha hecho al margen del Derecho Internacional y de los propios estamentos estadounidenses, como queda demostrado en la ofensiva de la actual administración del presidente Donald Trump, especialmente hacia América Latina.

Cabe señalar, además de las dos ocupaciones a República Dominicana, otras intervenciones en el Caribe, como la primera y segunda en Cuba (1898-1902) y (1906-1909), respectivamente, ante la lucha de los revolucionarios cubanos por lograr su independencia del dominio español, y posteriormente Estados Unidos procuraba proteger sus intereses y celebrar elecciones libres, después de la renuncia del presidente Tomás Estrada Palma habiendo instalado un gobierno militar provisional; asimismo, la intervención en Haití (1915-1934), justificándose como misión de “pacificación y progreso”, lo cual resultó todo lo contrario. Como podemos ver en este contexto, los Estados Unidos en su control hegemónico siempre procura justificarse con falsos pretextos.

Causas y pretextos de la intervención en RD, en 1965

El pueblo dominicano como protagonista de su historia y agradecido de sus próceres independentistas ha ido construyendo conciencia en todos los procesos de luchas libertarias, democráticas y revolucionarias. Si bien la lucha desigual durante la primera intervención estadounidense, el precedente del triunfo y ejemplo de la Revolución cubana hasta la resistencia actual de su heroico pueblo, el ajusticiamiento del dictador Trujillo, en 1961, la vuelta a la democracia, ha generado un elevado nivel de las luchas populares.

Por ello, Estados Unidos, en su política de Guerra Fría frente a la elección democrática del presidente Juan Bosch el 25 de septiembre de 1962 inventa un subterfugio para empujar a su derrocamiento, después de haberse conocido la Constitución más moderna de entonces en materia de justicia social, pretextando una “segunda Cuba” en República Dominicana.

Derrocado el presidente Bosch, el 25 de septiembre de 1963, surge el denominado Triunvirato, un gobierno de facto, caracterizado por políticas nefastas y represivas, restricción de derechos, contra los revolucionarios y el pueblo dominicano, lo que dio origen a la Revolución.

Procuraban frustrar el movimiento constitucionalista dominicano para impedir el retorno a la democracia.
El 28 de abril desembarcan 42 mil infantes de marina y paracaidistas. La Organización de Estados Americanos (OEA) creó la llamada Fuerza Interamericana de Paz, el 23 de mayo de 1965, bajo el supuesto de propiciar un acuerdo del cese al fuego, más bien una forma de tergiversar la verdad de los acontecimientos. En 1966 surge el gobierno de Joaquín Balaguer, lo que significó un retroceso a la democracia, al ser éste un remanente de Trujillo.

Vale citar la declaración del senador Eugene J. McCarthy (demócrata por Minnesota) el 17 de noviembre de 1965: “La intervención de Estados Unidos en República Dominicana ha planteado muchas cuestiones. Ha puesto en duda algunos de los preceptos básicos de los Estados Unidos en lo tocante a relaciones exteriores. Como la intervención fue contraria a nuestra posición, ella fue generalmente apreciada en América Latina como un cuestionamiento a nuestra voluntad de honrar los tratados internacionales… Y lo más importante, entre los países del Tercer Mundo (dos tercios de la humanidad) se cuestiona ahora la habilidad de las sociedades libres de alentar el desarrollo socio-económico en respuesta a las fuerzas revolucionarias, en comparación con el socialismo.”

Resistencia heroica y protagonismo del pueblo dominicano

Ante el protagonismo y la resistencia heroica del pueblo dominicano, bajo el liderazgo de Caamaño la Revolución de Abril significó la derrota estratégica del ejército títere dominicano. El acuerdo fue una verdadera victoria moral para el pueblo dominicano, a lo que se suma la solidaridad mundial ante un acontecimiento de lucha por la libertad contra el intervencionismo que une a todos los pueblos del mundo.

Hoy, a la luz de los acontecimientos en Latinoamérica y el Caribe que amenazan el desarrollo democrático, ante la crisis internacional que describe una situación mundial de consecuencias impredecibles, como resultado de la agresividad del imperialismo norteamericano en su fase de decadencia, para los dominicanos estos sucesos son lecciones históricas imposible de olvidar, porque mantienen la vigencia de la defensa de la democracia, el rescate de la soberanía por la independencia y dignidad nacional. Asumirlo es el compromiso y tarea permanente.

Abril 26, de 2026.