Un necesario desagravio

Ante el grosero y bochornoso hecho del gobierno dominicano de expulsar a diez diplomáticos cubanos y sus familiares que formaban parte de la Embajada de la hermana República de Cuba en nuestro país, nos convocó el deber y el compromiso con la historia para realizar una visita a la hermana nación y expresar al pueblo cubano, al Gobierno y al Partido Comunista, un desagravio en nombre del pueblo dominicano, ambos unidos por históricos e indestructibles lazos de amistad, que se remonta desde el cacique Hatuey, Primer Rebelde de América, el general Máximo Gómez y el Apóstol José Martí que firmaron la estrategia de la independencia de Cuba.

El bochornoso hecho ocurrió el pasado 13 de agosto, día en que el mundo conmemoraba el centenario del natalicio del líder de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, cuyo legado le ha convertido en una figura de dimensión universal. El gobierno dominicano no ha podido ni querido justificar lo que motivó ese disonante hecho diplomático, de carácter político, más allá de su amparo en la Convención de Viena que le sirvió como subterfugio ante la verdadera razón que es su obediencia a órdenes de los Estados Unidos de Norteamérica y su presidente Donald Trump que mantienen un bloqueo inhumano contra Cuba por más de seis décadas, recrudecido hoy en tal magnitud que de lo menos que se puede calificar es de genocidio silencioso y terrorismo económico.

Ante las indescriptibles consecuencias de ese bloqueo que afecta todas las áreas del desarrollo de Cuba y su relación con el resto del mundo, el Partido Comunista, el gobierno y sus autoridades junto al pueblo han sabido mantener una unidad en resistencia creativa frente a lo cual los Estados Unidos se empeñan en utilizar todas las opciones a su alcance en su pretensión de liquidar la historia y avance de la Revolución, inspiración digna para muchos pueblos del mundo que luchan por su independencia y soberanía. Tras esa pretensión, también mantienen la amenaza de una posible intervención militar.

Una visita solidaria

El miércoles 7 de los corrientes hicimos un aparte en nuestra agenda nacional y de otros compromisos internacionales para responder el llamado del deber y compromiso con la historia, que es un compromiso con Martí, con Fidel, con la Revolución. Nos trasladamos a La Habana previa coordinación con los compañeros del Partido Comunista de Cuba e instancias correspondientes para reunirnos con los poderes político y popular del Estado y hablarle al heroico pueblo cubano expresándoles a todos el correspondiente desagravio y reafirmando nuestra solidaridad.

Nuestro primer encuentro en la sede del Comité Central del Partido con el miembro del Buró Político y Secretario de Organización, Roberto Morales Ojeda, quien estuvo acompañado por Emilio Lozada García, jefe del Departamento de Relaciones Internacionales del Comité Central del Partido, nos permitió, además del objetivo central de nuestra visita, un intercambio analítico amplio y profundo sobre la situación internacional y consecuentemente la situación de Cuba, con énfasis en nuestro desacuerdo con la política del gobierno dominicano frente a las agresiones de los Estados Unidos y nuestro rechazo a la expulsión de República Dominicana de los diplomáticos cubanos, lo cual a nuestro modo de ver fue caprichosa e injustificada y no expresa el sentir del pueblo dominicano.

Aprovechamos la oportunidad para reafirmar y fortalecer el Acuerdo Político y Cooperación suscrito entre el PCC y la Organización que me honra presidir, el Movimiento Izquierda Unida -MIU- en

Nuestro segundo encuentro con el presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el viejo amigo Esteban Lazo, pasamos revista a la situación regional y global, con especial atención a la situación de Cuba. Un tema obligado en este encuentro fue las relaciones diplomáticas entre República Dominicana y Cuba, a la luz de la expulsión de los diplomáticos cubanos, acción sin precedentes en la historia de las relaciones entre ambas naciones, con lo cual el actual gobierno dominicano se coloca de espaldas.

Entrevista con el presidente

Tuvimos el honor de ser recibido por el presidente de la República de Cuba, Migue Díaz Canel Bermúdez, en un fraterno encuentro que nos permitió dialogar sobre el complejo escenario internacional, las tradicionales relaciones entre la República Dominicana y Cuba, estrechar los vínculos de relaciones políticas y de amistad entre nuestras dos organizaciones.

A este amigo y compañero presidente le reiteré nuestro interés y deber de realizar esta visita porque consideramos que el momento actual describe la crisis más profunda de la historia de la Revolución cubana originada por el recrudecimiento del bloqueo de los Estados Unidos, ahora con el componente energético. Y en momentos difíciles los amigos y los pueblos están llamados a manifestarse solidaridad, negando actitudes de quienes se colocan al lado del enemigo común de los pueblos.

Me satisfizo que ambos coincidimos en que muy a pesar de los hechos ocurridos, las relaciones entre los pueblos dominicano y cubano no hay gobierno que las destruya.

De este modo, en una visita de apenas casi dos días, pudimos desarrollar una importante agenda política, en nuestro nombre y del pueblo dominicano que nos permitió reafirmar nuestra solidaridad y cumplir con este necesario desagravio.